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Emergencia Hídrica: la opereta de Milei y el ejemplo de la ayuda a Bahía como crónica de un fraude.

Emergencia Hídrica: la opereta de Milei y el ejemplo de la ayuda a Bahía como crónica de un fraude.

La operación mediática de parte del gobierno de Milei acompañado por medios ensobrados pone el énfasis en la crisis actual olvidándose de que fueron los autores de la interrupción de la obra pública y la no continuidad de las tareas correspondientes a La Cuenca del Salado.

La emergencia, que debería unir esfuerzos técnicos y recursos, se convierte así en un escenario de disputa simbólica. Los verdaderos afectados —productores, vecinos, pequeños municipios— quedan relegados detrás de los titulares y los cálculos políticos. En Argentina, parece que ni el agua logra apagar la pelea: cada gota de lluvia se convierte en argumento, y cada crisis, en campaña.

MILEI NO CUMPLE

Tras el temporal que devastó a la ciudad, el gobierno nacional aún no completó la ayuda económica comprometida, y el municipio debe asumir deudas millonarias por infraestructura de emergencia que debía ser gratuita. El malestar crece entre vecinos y autoridades locales.


Nación le pasa la factura a Bahía Blanca: el alto costo de los puentes “de emergencia”

Lo que se presentó como una medida solidaria terminó convertido en una cuenta por pagar.
Tras las inundaciones de marzo, Bahía Blanca tuvo que desembolsar más de 43 millones de pesos por el uso de dos puentes modulares instalados por el Ejército Argentino para restablecer la conectividad.

Los decretos municipales detallan que cada estructura temporal cuesta 17.670.949,44 pesos por tres meses, más un seguro adicional de 8.417.134,18 pesos. El pago, realizado al Ministerio de Defensa, fue la condición para que las estructuras no fueran retiradas.

La indignación creció entre vecinos y funcionarios locales: “Nos cobraron por algo que debería haber sido ayuda”, sostuvo un concejal bahiense.
Lo que debía representar un gesto de asistencia estatal terminó siendo una carga económica más para una ciudad que aún intenta levantarse.


La ayuda que se anunció con bombos y platillos, pero nunca se concretó del todo

En marzo, el presidente Javier Milei anunció la creación de un fondo de 200 mil millones de pesos para los damnificados por el temporal.
Ocho meses después, los datos oficiales y provinciales coinciden: solo una parte del dinero llegó.

El Ejecutivo vetó además la ley de emergencia para Bahía Blanca, que había sido aprobada por el Congreso y garantizaba fondos directos.
El ministro Gabriel Katopodis afirmó que “se incumplió el 80% de lo prometido”, mientras que funcionarios municipales aseguran que buena parte de las obras siguen paralizadas por falta de financiamiento.

Desde Nación sostienen que la asistencia “ya fue contemplada” mediante otros decretos, aunque sin precisar los montos girados.
Para la provincia y la ciudad, la realidad es otra: las promesas quedaron atrapadas entre tecnicismos y demoras, y la reconstrucción avanza a paso lento.


Entre promesas, deudas y frustración

Bahía Blanca esperaba alivio. Recibió facturas.
La combinación de ayuda incumplida y gastos imprevistos dejó a la ciudad en una situación de vulnerabilidad económica y política.

El contraste entre el discurso presidencial y las dificultades locales profundiza el sentimiento de desilusión.
A casi un año del desastre, los vecinos sienten que la solidaridad oficial se diluyó entre comunicados y vetos.
El temporal pasó, pero la tormenta administrativa —para muchos— todavía no termina.

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