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Los verdaderos Mosqueteros: la generación que convirtió a Francia en una potencia del tenis

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Minutos después de disputar su último partido en Roland Garros, el torneo más prestigioso del mundo sobre polvo de ladrillo, la organización decidió rendir homenaje a Gael Monfils. Para ello, invitó a compartir la cancha central a Gilles Simon, Richard Gasquet y Jo-Wilfried Tsonga, tres de los integrantes más destacados de una generación notable de tenistas franceses contemporáneos de Monfils, quien acababa de recibir una ovación en la Philippe Chatrier. Marc Maury, maestro de ceremonias histórico del torneo desde 2004 y reconocido por su icónica presentación de Rafael Nadal enumerando sus 14 títulos —“Deux mille cinq, deux mille six, deux mille sept, deux mille huit…” — los presentó como los nuevos Mosqueteros, desatando aplausos y emociones en la noche parisina.

Los verdaderos Mosqueteros: la generación que convirtió a Francia en una potencia del tenis

Sin embargo, la historia del tenis recuerda a los verdaderos Mosqueteros: aquellos cuatro franceses que dominaron entre las décadas de 1920 y 1930 y cuyas estatuas reposan en la plaza que los homenajea, junto a la cancha central de Roland Garros. Testigos del paso del tiempo, Henri Cochet, René Lacoste, Jean Borotra y Jacques Brugnon representan un legado que trasciende sus triunfos individuales y colectivos, simbolizando una época de innovación y espíritu deportivo que marcó profundamente el desarrollo del tenis.

Los Mosqueteros surgieron en una época en la que el tenis ganaba popularidad mundial. Aunque cada uno tenía un estilo muy distinto, alcanzaron niveles de juego inéditos. Su victoria en la Copa Davis de 1927, tras derrotar al entonces imbatible equipo de Estados Unidos, los catapultó a la fama internacional, iniciando una racha de seis títulos consecutivos hasta 1932. Francia debió esperar 59 años para volver a conquistar la Davis.

Henri Cochet fue considerado el mejor jugador francés de la era amateur, destacándose por su agilidad, juego táctico, potente smash y resistencia en partidos largos. El gran Bill Tilden lo apodó “Mister Quinto set”. Ganador de ocho títulos individuales de Grand Slam, sumó cinco en dobles y obtuvo dos medallas de plata en los Juegos Olímpicos de París 1924.

René Lacoste simbolizó el trabajo y la disciplina. Carecía del talento natural de sus compañeros, pero su esfuerzo le permitió conquistar siete Grand Slams en individuales y tres en dobles, además de una medalla de bronce en París 1924. Fue pionero en contar con un coach personal y revolucionó el entrenamiento. Inventó el antivibrador de raqueta utilizado en la actualidad y, en 1933, fundó una empresa que lo convirtió en multimillonario gracias al icónico cocodrilo, surgido de una apuesta tras la que recibió una maleta de piel de caimán. Nadie imaginaba entonces el alcance mundial de esa marca que lleva su apellido.

Jean Borotra, apodado “El Vasco saltarín”, destacó por su excepcional capacidad atlética, unido a un tenis audaz y lleno de energía que desbordaba a sus rivales. Su juego en la red y su carisma lo convirtieron en uno de los tenistas más queridos de Francia y el extranjero. Medalla de bronce en París 1924, ganó cinco Grand Slams en individuales y 14 en dobles (nueve masculinos y cuatro mixtos). Posee el récord francés de mayor cantidad de años en la Copa Davis: 17.

Finalmente, Jacques Brugnon fue el menos conocido, pero junto con Borotra formó una dupla fundamental en dobles para Francia. Juntos lograron la medalla de plata en París 1924. Brugnon acumuló diez títulos en dobles masculinos y dos en mixtos en Grand Slams. Es el jugador con más victorias en partidos de dobles para Francia en la Copa Davis, retirándose con un récord de 22 triunfos.

Cochet, Lacoste, Borotra y Brugnon. Los verdaderos Mosqueteros. No nacieron de la pluma de Alejandro Dumas, pero hicieron grande al tenis francés.

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