Soledad en campaña: Milei rodeado de silencios
Macri desaparece: el aliado que se borró del mapa
A tan solo días del 26 de octubre, Mauricio Macri, que alguna vez parecía un pilar del oficialismo, se mantiene al margen de la campaña. Evita fotos, discursos y actos conjuntos, enviando un mensaje inequívoco: no quiere quedar pegado a un posible fracaso electoral. En el PRO, la estrategia es clara: acompañar sin exponerse, medir cada paso y evitar cualquier vínculo visible con la campaña de Milei.
Gobernadores en fuga: la lealtad que se desvanece
Mandatarios como Gustavo Sáenz (Salta) y Alfredo Cornejo (Mendoza) exigen autonomía y federalismo, evidenciando distancia con la Casa Rosada. Sus declaraciones públicas muestran un mensaje silencioso pero contundente: “Apoyamos, pero no nos hundimos con el barco”. La ilusión de un bloque sólido detrás de Milei se desmorona mientras los aliados buscan proteger su propio capital político.
El vacío en Buenos Aires: los operadores que no aparecen
En la provincia clave, la “mesa política bonaerense” está liderada por Karina Milei, Sebastián Pareja y Santiago Caputo, pero la participación de referentes del PRO como Cristian Ritondo y Diego Santilli es prácticamente inexistente. Actos reducidos, pocos anuncios y visitas esporádicas a territorios estratégicos dejan en evidencia que la campaña ha perdido visibilidad y fuerza organizativa en la región más decisiva del país.
El interior desierto: los actos de campaña que no son
En localidades del interior bonaerense, la falta de presencia es aún más evidente. Militancia reducida, eventos escasos y un entusiasmo apagado muestran que la campaña pierde impulso. Cada ausencia se siente, cada acto que no ocurre amplifica la percepción de abandono, y el círculo de aliados visibles se reduce día a día.
Las encuestas auguran una derrota sin precedentes
Las encuestas refuerzan la sensación de urgencia: más del 60 % de imagen negativa y una desaprobación creciente dibujan un escenario adverso. La campaña pasó de ser expansiva a defensiva, y la falta de respaldo visible acentúa la sensación de aislamiento. Milei sigue avanzando, pero rodeado de silencios, ausencias y aliados cautelosos. Cada paso que da lo acerca más a un vacío donde la soledad política lo envuelve por completo.




